El encuentro con Julio
translúcidos. Algo lejano surcaba mi mente, una frase que no lograba ubicar en el sitio adecuado del recuerdo…
De pronto trascendí el cristal de mi pecera y te ví, Julio, sentado inmóvil muy próximo a otros en la pecera vecina, y tus ojos claros y cansinos se unieron a los míos junto a una sonrisa compartida que me devolvió el lugar preciso del recuerdo de tu libro. Apoyé mis dedos flacos apenas en el vidrio y tu mueca registró mi movimiento. Decías: "Fue su quietud lo que me
hizo inclinarme fascinado la primera vez que ví un axolotl."
11 de setiembre de 1998. Escrito a Julio Cortázar, escritor argentino


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